Que una parte de lo que tienes siga haciendo bien

Un testamento ético es decidir que una parte de lo que has levantado vaya a quien más lo necesita. No quita nada a los tuyos: la legítima queda intacta y tú eliges la parte, el bien o el porcentaje. Nosotros partimos de tu vida —no de una lista— y te llevamos las entidades que encajan de verdad, con las cuentas en la mano.

Tú eliges la entidad. Nosotros te ayudamos a dejarlo bien atado.

Qué les dejas escrito

El documento recoge dos cosas a la vez: lo que quieres decir a los tuyos y lo que quieres que continúe después. La primera les ahorra semanas de búsqueda y alguna discusión; la segunda hace que una parte de lo que has levantado siga sirviendo para algo.

La carta a los tuyos

Qué has creído, qué has aprendido y qué esperas de ellos. También por qué has repartido como has repartido, que es la pregunta que nadie se atreve a hacer y todos se hacen. Se escribe a partir de conversaciones contigo y la redacta un profesional, pero la voz es la tuya. Se puede dejar cerrada hasta el día que toque o darla en vida, que suele ser mejor.

Las instrucciones prácticas

Dónde está cada cosa y quién debe enterarse. Seguros, cuentas, la copia del testamento, el gestor, los recibos domiciliados, quién tiene las llaves. Y cómo quieres que sea la despedida: la música, el lugar, quién habla. Es la pregunta que la familia debe contestar con menos horas y peor cabeza, y la puedes dejar contestada tú.

La herencia digital

Veinte años de fotografías en la nube, los correos, el WhatsApp, las suscripciones que siguen cobrando cada mes y los perfiles que nadie sabe cerrar. Dejamos el inventario hecho, con las claves donde toca y escrito qué se conserva para los tuyos, qué se cierra y quién tiene permiso para hacerlo. Es la parte que más ha crecido y la que menos previsión tiene.

Si quieres que una parte continúe en algún sitio

Mucha gente quiere que una parte de lo que tiene siga haciendo bien después, y no sabe por dónde empezar. Cada fundación explica muy bien por qué deberías elegirla a ella; nosotros partimos de tu vida y te llevamos las que encajan de verdad.

Cómo lo hacemos

Partimos de tu vida, no de una lista. El hermano que perdiste de pequeño, los cuarenta años dando clase en una escuela de barrio, el día que aprendiste a leer de mayor: todo eso apunta hacia algún sitio. Te llevamos tres o cuatro entidades que encajan, con las cuentas en la mano, y eliges tú. Quien lo escribe y lo firma es tu notario.

Una dona i un assessor revisen junts una carpeta amb els comptes de diverses entitats, en una oficina clara

Cuatro pasos, a tu ritmo

01

Una primera conversación

Gratuita y sin compromiso. Miramos qué tienes hecho, qué te preocupa y qué te gustaría dejar en marcha. Si esto no te sirve de nada, te lo decimos el primer día.

02

El inventario

Repasamos qué hay, dónde está y quién lo sabe, del piso a las cuentas y a las fotografías de la nube. Aquí sale casi siempre algo que nadie tenía presente.

03

Las conversaciones

Dos o tres sesiones grabadas, sin prisa. De aquí sale la carta a los tuyos y, casi siempre, también queda claro dónde te gustaría que continuara una parte.

04

El documento

Te entregamos la carpeta completa, en papel y en digital, y una copia para quien tú digas. El audio original es siempre tuyo. Si has decidido dejar una parte a alguna entidad, lo lleva tu notario.

Preguntas que nos hacen siempre

¿Esto tiene validez legal?

No, y no debe tenerla. La carta a los tuyos es un documento privado. Lo que tiene efectos jurídicos es el testamento que firmas ante notario, y ese lo tienes que hacer igualmente. Lo que te damos es lo que ese documento no recoge.

¿Hace falta tener un patrimonio grande?

No. La parte que más agradece la familia no es la del patrimonio, es la de saber dónde está cada cosa y por qué decidiste lo que decidiste. Eso vale igual con un piso que con quince.

¿Mis hijos pueden impugnarlo?

Nuestro documento no se impugna porque no reparte nada. El testamento lo sigues firmando tú ante notario, con la libertad y los límites de siempre. De hecho, dejar escritas las razones suele evitar discusiones en vez de crearlas.

¿Podemos hacerlo para un familiar mayor?

Sí, siempre que la persona esté de acuerdo y pueda decidir por sí misma. Trabajamos con ella, no con quien nos llama. Si detectamos que no hay capacidad o que hay presión de alguien, detenemos el encargo.

¿Cuánto se tarda?

Entre seis y diez semanas desde la primera sesión, según el tamaño del inventario y el ritmo que quieras llevar.

¿Y si quiero unas memorias enteras?

Entonces lo que buscas es El legado, que es un libro y no un documento de voluntades. Mucha gente acaba haciendo las dos cosas, y las conversaciones se comparten para que no las tengas que repetir.

La primera conversación no cuesta nada

Escríbenos y te llamamos. Te diremos qué incluye, cuánto tarda y cuánto cuesta en tu caso concreto, y si creemos que no te hace falta, te lo diremos también.

Teléfono600 47 96 82

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